Reto 1, Reconocer a las mujeres, empezando por las del propio entorno

HOLA MUNDO, HOLA COMPAÑEROS DE #EducaIguales

He de reconocer que independientemente de las enseñanzas que tuve de mi mamá, también estuvieron las de mi padre y tíos, que fueron educados bajo el “patrón machista”, así que no podían ver a un hombre haciendo los quehaceres domésticos, una lucha interna en mi formación, sin embargo pudo más el valor agregado con el que me apoyó mi progenitora, el cual hoy se ve en un resultado de 33 años de feliz matrimonio, compartiendo y disfrutando con mi esposa e hija.

En lo personal reconocer el gran valor que tiene la mujer no es algo que sólo lo haga un 10 de mayo (día de la madre) o un 8 de marzo (Día Internacional de la mujer), sino es algo que se da en cada instante de un día, el cual comienza con una bella sonrisa de mi esposa, donde hace un par de meses comenzamos a vivir nuestro segundo noviazgo, pues mi querida hija se ha independizado.

Las reflexiones que nos lleva el Curso de #EducaIguales me permite recorrer parte de mis experiencias como esposos, donde el compromiso no escrito al repartirnos derechos y obligaciones por igual se fueron conformando.

Reconozco que no ha sido tarea fácil para mi esposa, pues pesaba mucho la parte paterna, sin embargo su sabiduría, amor y comprensión han logrado grandes cambios en mi persona y con ello en beneficios para mi familia.

Juro que no me he cuestionado mucho sobre ¿cómo hubiera sido la educación de mi hija, si hubiera sido niño?, mi respuesta: sencillamente igual, pues ambos sexos tienen derechos y obligaciones iguales, sin distinción, de ninguna manera fomentaría en un hijo el “tú ten las mujeres que quieras, sólo cuídate…” que aberración la cual hoy se sigue fomentando en tantos medios.

Como padre de familia el ejemplo ha sido fundamental en mi hija, con el apoyo y acompañamiento de mi esposa, las correcciones que hubo en su momentos de infancia y adolescencia nunca se pusieron en tela de juicio frente a ella, por el contrario, mediante los diálogos como pareja hablamos de los excesos y nos sugerimos, ¿quién nos enseña a ser padres?, la propia vida y los ejemplos que tuvimos (de lo que vemos y queremos cambiar), de aquí el reconocer nuestro entorno y valor la firme construcción que hoy disfrutamos.

“¡Que se diviertan aprendiendo!”

Nacho Palma Avila.